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La preservación del euskera como herencia cultural

La lengua vasca tiene un origen misterioso. No se conocen aún elementos que la vinculen a otros idiomas actuales o de la antigüedad, por lo que los lingüistas no han podido descifrar aún cómo es que surgió el euskera y se instaló en el actual territorio del País Vasco.

Sólo algunos grabados encontrados en cuevas prehistóricas parecen dar indicios de que el vasco podría haber derivado de una protolengua hablada por los antiguos habitantes de dichas formaciones. Esta historia singular lo ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la identidad vasca en España y el resto del mundo.

Una lengua más viva que nunca

A diferencia de lo que sucede con una gran cantidad de idiomas y dialectos, el euskera está lejos de desaparecer. Forma parte fundamental de la cultura vasca y su uso cotidiano es la mejor forma de prevenir que esta riqueza histórica se pierda en el futuro.

Incluso entre los jóvenes es muy prevalente el uso de la lengua vasca, porque lo entienden como parte de su identidad y una forma de mostrar respeto a la lucha de sus antepasados por preservar sus raíces. No existen ámbitos en los que el euskera no se utilice: sea en la intimidad del hogar con la familia, en contextos médicos como el contacto con profesionales de Motiva o en espacios académicos.

El euskera durante el franquismo

La lengua vasca fue uno de los blancos elegidos por el dictador español Francisco Franco para homogeneizar la cultura de España, junto con el catalán y el valenciano, entre otros. No obstante, una extensa red de escuelas clandestinas destinadas a la enseñanza del euskera entre los niños logró evitar la extinción del idioma durante las largas décadas de opresión. Estos establecimientos, que albergaron a miles de alumnos hasta los comienzos de la década del ’70, se convirtieron en un emblema de la lucha antifranquista en el país.

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